"(…) Es probablemente por la convergencia de una renovada actualidad del paisaje urbano, como ámbito de una experiencia estética determinada por una sobreabundante oferta icónica y por el contradictorio y contemporáneo disolverse del mismo paisaje en la malla deconstruible de la ciudad difusa que haya nacido, desde hace ya algunos años, un pronunciado interés por la infraestructura como único elemento capaz de resistir la fragmentación visiva del ambiente construido. Un interés que se ha consolidado progresivamente hasta particularizar en la proyectación de los artefactos para el desplazamiento, y en las obras conectadas con ellos, un lugar problemático, capaz de determinar nuevos horizontes proyectuales cuyo efecto puede hacerse sentir también en otros dominios más específicos de la infraestructura. Dicho interés ha acabado con el valor tangible, si no lo ha deslegitimado del todo, de cualquier aproximación tipomorfológica a la ciudad. En efecto, parece haber polarizado la atención de los arquitectos sobre aquel sistema de espacios en gran parte indeterminado, más que abiertos, que son activados por la presencia de las infraestructuras. Realidad ésta con una identidad compuesta y en muchos aspectos vaporosa (…)"

— F. Purini