"(…) Deslocalización de la producción textil a Marruecos: Mango, Zara, Bersckha, Cortefiel, Corte Inglés, ... producen en Marruecos a precios muy bajos y tiempos de entrega flexibles para ser consumidos en el estado español. Los siguientes datos permiten reconstruir la realidad de las mujeres marroquíes que están detrás de estas grandes marcas. En Marruecos el 10% de la población acumula el 31% del gasto y el 10% más pobre gasta solo el 2,6%, el analfabetismo alcanza al 38,1 de los varones y a al 63,9 de las mujeres. En 1983 el FMI pone en marcha el plan de ajuste estructural que coloca a la inversión privada, sobre todo la extranjera, como motor de la economía. (...) Se entra en un proceso de reformas del marco legal y social destinadas a facilitar las tareas a las empresas. El cuerpo jurídico para favorecer estas inversiones incluye ventajas fiscales, subvenciones y creación de amplias zonas francas. Es un ejemplo de la división internacional del trabajo y de la internacionalización de la producción. El objetivo es abaratar costes deslocalizando la producción y abaratando la mano de obra. Con el coste social de un obrero en el estado español se emplean entre ocho y diez personas en Marruecos. Se construye como país con economía de ensamblaje. Marruecos exporta casi toda su producción de prendas de confección y género de punto (...) y los principales mercados de exportación son la UE, EEUU y Canadá. Europa ha bajado sus precios de compra casi un cuarenta por ciento en los últimos tres años (…)"

— H. Maleno

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